Siempre lo supiste.
Si hablabas,
yo me callaría
todos los besos
nunca existiría ese
portal donde la lluvia no moja
desaparecerían las sábanas con nuestros pies
desnudos.
Siempre lo supiste.
Pero preferiste un polvo más a costa de convertirme a mí en
polvo.
Siempre lo supiste
y por eso te odio.
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